El arquitecto Max Núñez realizó la charla inaugural de la Facultad de Arquitectura y Arte UDD, donde presentó un marco conceptual para el desarrollo de sus proyectos, estructurado en tres ideas fundamentales.
La primera, a partir de un dibujo en corte de Humboldt, la relación entre forma y topografía, es decir, lo que el lugar establece como condiciones o determinaciones para la constitución de una forma o una arquitectura. La segunda, la estructura y la definición material, entendiendo que la estructura –el trabajo de la definición de la ingeniería del proyecto–, es algo que permanece dentro del campo del arquitecto, siendo uno de los elementos centrales para la propia configuración del espacio, y las cualidades que se desprenden y asocian a la estructura. Y, la tercera idea es la búsqueda específica dentro de los parámetros autodefinidos para hacer arquitectura, y la yuxtaposición, como mecanismo que otorga complejidad e interés al proyecto.
Su brillante presentación abarcó siete proyectos: La casa para plantas en Pirque, la casa en los árboles y la casa puente –ambas en Malalcahuello–, el Hogar Alemán para adultos mayores en Chicureo, la casa doble bóveda en Providencia, la casa baricentro en el lago Colico, y finalmente la obra pública construida de mayor escala de su oficina: el Museo Regional de Atacama.
La yuxtaposición en la casa de las plantas y la casa de los árboles se establece a partir del contraste entre la centralidad de doble eje de simetría de una planta cuadrada, y la organización lineal de la cubierta. En Malalcahuello, esta direccionalidad de la cubierta adquiere un dinamismo desde la diagonal, mientras que en Pirque se manifiesta en el reposo de la viga central en la cual descansan las dos bóvedas.
Para algunos proyectos, Max Núñez presentó imágenes sugerentes sobre el proceso, una gran diversidad de exploraciones y alternativas, todas en corte o elevación. En cada proyecto hizo hincapié en el corte, y en la relevancia de este instrumento para la definición de proyecto, no sólo en lo específico material y constructivo del corte terminado, sino también como materia de reflexión para las definiciones iniciales. Esto resulta evidente en la casa puente, en donde las dos vigas principales a cada lado de la planta alargada se encuentran desplazadas en altura, otorgando un dinamismo y diferenciación en la forma de abrirse al paisaje hacia cada lado. El concepto de cómo la estructura define aspectos centrales de la arquitectura se apreció con claridad de manera especial en este proyecto de casa puente, en la residencia en Chicureo dada la presencia de la estructura en torno a los patios, y en la casa del lago Colico.
Sobre el Museo Regional de Atacama, Núñez hace una reflexión sobre el uso de la metáfora, no para definir forma sino para comprender un sistema y luego alejarse de ella. Una lógica externa a la disciplina, que en el caso del museo está simbolizado por las sombras de un cactus, pero que en ningún caso debería hacerse repitiendo el recurso formal.
La práctica de Max Núñez es precisa, los detalles de cada encuentro y ensamble no sólo han sido pensados y representados minuciosamente en planos técnicos, sino que el proceso exige un alto grado de control de los procesos. La preferencia por la estructura metálica por sobre otros materiales, reflejada en muchas de sus obras, se relaciona con esta búsqueda, y a la vez le permite extremar las dimensiones y el carácter leve y flotante de su obra. La voluntad de lograr una obra que responda al lugar no se plantea como una mímesis, o una materialidad local, sino desde una lógica sistémica.
El proyecto en Atacama destaca especialmente por la adecuación que implica un proyecto para el Estado, con la diferenciación que esto implica en los procesos, control y limitación del gasto, la imposibilidad de darle el mismo grado de seguimiento a la ejecución de detalles, y decisiones hacia la futura mantención. Todo esto no disminuye el valor de la obra, por el contrario, la lógica empleada favorece una simplificación en una paleta de pocos materiales, y una serie de relaciones claras entre espacios, cerramientos y estructura. Los intersticios y la sombra dan lugar a salas expositivas que están intencionadas en escala, proporción y carácter en función de la muestra. El museo rechaza la sala blanca y neutra, y desde la penumbra y el material logra enfriar y ventilar, oscurecer y entregar una atmósfera de descanso visual frente a la radiación del entorno. Es un proyecto que anticipa una nueva etapa para la oficina, que esperamos tenga continuidad con la futura Biblioteca, Archivo y Depósito Regional de los Ríos.



