IV Seminario DOcomomo Chile: Trayectorias de la Ciudad Moderna.

                                                                PORTADA 1   Afiche

Fecha     : 21, 22, 23  y 24 DE NOVIEMBRE DE 2012 Concepción.

Organizadores: Docomomo Chile, Facultad de Arquitectura de la Universidad de Concepción, Universidad del Bio Bío, Universidad del Desarrollo y      Universidad San Sebastián. Patrocinados por la Pontificia Universidad Católica de Chile, Magíster en Arquitectura PUC, Doctorado en Arquitectura y Urbanismo UBB y el Consejo de la Cultura y las Artes a través de su dirección de Arquitectura.

De la participación en este congreso se deriva la publicación de las ponencias en un libro Trayectorias  de la Ciudad Moderna. I.B.S.N. 978-956-227-363-3

Expositores:

Pablo Altikes

 JUNTA DE ADELANTO DE ARICA. CIUDAD Y PROYECTOS 1958-1976.

Resumen

Esta ponencia, tiene como objetivo poner en valor la visión de futuro que tuvo el gobierno del Presidente Carlos Ibáñez del campo en 1953 con respecto a la ciudad de Arica y su futuro como “Puerto Libre”. Esta visión tuvo tres grandes iniciativas legales y una de ellas y la más importante para la ciudad fue la creación de la “Junta de Adelanto de Arica” gracias a la promulgación de la ley N° 13.039. Esto llevó, a que a nivel nacional la ciudad fuera potenciada como puerta de entrada política y económica otorgándole “Una base para la formación de un nuevo tipo de comunidad”[1] y una manera de descentralizar al país. Lo anterior tiene un asombroso sino idéntico parecido a la visión de los CIAM en lo referente a que; para beneficiar un país, la arquitectura debe tener una relación íntima con la economía general de este, ya que esta es una herramienta política y económica que se traduce en urbanismo y edificios. Esto se traduce en que la arquitectura expresa y refleja el espíritu de su época en donde las realizaciones dogmáticas se materializan con la arquitectura.

En sus inicios La Junta de Adelanto se focalizó en la infraestructura urbana y la construcción de

viviendas y a medida que aumentaba el nivel de trabajo, complejidad e inversión, se crea la Comisión Regional de Planificación encargada entre otras cosas de realizar los encargos de diseño. Son muchas las obras y proyectos que se realizaron durante sus 18 años, entre las más importantes destaca; el Estadio Carlos Dittborn, el Puerto de la cuidad, dos campus Universitarios, la Piscina Olímpica, el Terminal de Buses, la infraestructura de la Playa “La Lisera”, el Casino Municipal junto al Parque Brasil que lo alberga entre otros proyectos de relevancia. Un trabajo que tenía como norte un nuevo futuro para la ciudad.

El enfoque de este trabajo se centrará en dos puntos fundamentales:

a). La visión planificadora por parte de un grupo de 10 integrantes llamados Junta de Adelanto de Arica.

b). Un trozo de ciudad que concentra de manera única a nivel nacional una masa crítica de arquitectura moderna: Colectivos Vicuña Mackenna. Arq: Luciano Kulczewsky. Año: 1939 es circunstancial su ubicación. Conjunto Habitacional Estadio. Arq: Bresciani-Valdés-Castillo-Huidobro. Año: 1956-57. Conjunto Chungará. Arq: Román-Trepiana. Año: 1971-72. Conjunto Pucará Ex Estadio. Arq: Galleguillos-Rodríguez-Toro. Año: 1970-73. Casino Municipal. Arq: Bresciani-Valdés-Castillo-Huidobro- Saint Jean. Año: 1960-61.Ex sede norte de la Universidad de Chile hoy Universidad de Tarapacá. Arq: Despouy. Año: 1966. Todos estos proyectos quedan circunscritos en una zona y se relacionan entre sí.

 

David Caralt

UN CINE POST-TERREMOTO 39. RODRIGUEZ ARIAS Y EL CINE CENTRAL DE CHILLÁN (1945)

Resumen

El arquitecto Germán Rodríguez Arias (Barcelona, 1902-1987), miembro activo del GATCPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), llegó exiliado a Chile a finales de 1939 debido a la guerra civil española. En Santiago estableció en seguida contactos con la comunidad catalana, y, a pesar de demostrar un bagaje suficientemente importante y destacado de obra construida en Barcelona, no pudo revalidar el título de arquitecto en Chile, lo cual le impidió desarrollar la profesión de manera independiente, forzado a servirse de la firma de arquitectos locales. De su producción arquitectónica chilena, mayoritariamente viviendas unifamiliares, el proyecto del Cine Central de Chillán constituye una excepción, tanto por el tipo de edificio en sí –uno de los de mayor envergadura que proyectó-, como por el hecho de ser su única obra fuera del ámbito de Santiago.

El proyecto del Cine (entonces dicho Teatro Central) se enmarca por un lado en el proceso de reconstrucción de la ciudad tras el terremoto de inicios de 1939; por otro, en una activa política estatal basada en la construcción de un conjunto de edificios de servicio público para la comunidad, como la Intendencia (1941), el Cuerpo de Bomberos (1942) o incluso el Teatro Municipal, iniciado en esas fechas y todavía hoy no concluido. Sin embargo, a diferencia de estos ejemplos, el proyecto nace de una iniciativa de capital privado en la cual está involucrado otro catalán, el ingeniero Albert Vives, quien hizo de enlace con Rodríguez Arias: ambos compañeros formaron parte del cuerpo de ingenieros durante la contienda española y tuvieron la ingrata tarea de volar puentes en retirada para retardar el avance del ejército franquista.

Esta circunstancia distingue el edificio del resto obras mencionadas ya que incorpora en el programa un conjunto de locales comerciales y de viviendas que completan la esquina de la calle Constitución con 5 de abril en pleno centro, además de no trabajar -a pesar de incorporar, aunque sea tímidamente, algunas recomendaciones de la recién organizada “Corporación de Reconstrucción y Auxilio”-, con el lenguaje monolítico de los otros equipamientos coetáneos.

El Cine terminó cayendo en desuso por la incipiente aparición de las multisalas en la periferia, y pasó a albergar, después de un salvaje proyecto de reforma en los años ochenta, distintos usos hasta los actuales: galería comercial en planta baja; centro de fotocopiado y casa de apuestas en el segundo nivel; abandono total e inaccesibilidad del espacio superior de la sala de máquinas.

Para concluir, subrayar que este caso sirve para debatir un tema nuclear en el mundo del patrimonio: la problemática de la introducción de nuevos usos en edificios modernos que han perdido su función original, y que estas nuevas funciones no terminen desfigurando la obra hasta hacerla irreconocible, como aquí ocurre. El edificio es digno de mención como proyecto de arquitectura representante de un particular momento histórico en Chile, pero al mismo tiempo muestra la penosa situación de indefensión y decadencia que viven muchas arquitecturas de cines y teatros pretéritas en la actualidad.

Verónica Esparza

HOSTERIA DE CHILOÉ DE EMILIO DUHART H. MODERNIDAD ADAPTADA A UNA TRADICIÓN VERNÁCULA.

Resumen

“Cuando conocí los pueblos de Chiloé, no pretendí imitarlos, más bien recoger su espíritu, que me sedujo profundamente y me inspiró un gran respeto”

Emilio Duhart H.

“[“El espíritu del Lugar”] En su dimensión física, dicho “espíritu” es siempre un combinación única de clima, geografía y otras condiciones naturales o artificiales ligadas a su localización. En su dimensión cultural, dicho “espíritu” es también una combinación peculiar de valores, creencias, costumbres y símbolos desarrollados a través de un largo proceso de evolución de cada pueblo en una ubicación determinada.”([2])

Duhart, con la Hostería de Ancud supo integrar en un tratamiento espacial moderno, cualidades del carácter vernáculo de la arquitectura chilota. Esta interpretación es culta, razonada y alude a su esencia o espíritu más que asimilaciones literales. La estructura y muros de grandes rollizos de madera, sin ser el sistema constructivo tradicional de la isla, se integra al lugar y su ideosincracia, proporcionando al usuario, turista en su mayoría, una espacialidad dinámica y variada que le acoge de forma cálida con un lenguaje formal más universal, con códigos estéticos quizás más estándar para quien visita la isla y no tiene más puntos de encuentro con ella, que la admiración por sus tradiciones y costumbres. En este sentido, la Hostería es también coherente con el hecho de estar proyectada para usuarios foráneos que no traen consigo la carga cultural de los habitantes de la isla, y por tanto, aunque consciente de su legado aceptan la modernidad espacial y formal del edificio.


[1] Archivo histórico Vicente Dagnino. Universidad de Tarapacá.

[2] Browne, Enrique;  La Otra Arquitectura en América Latina. Editorial Gustavo Gili, México 1988. Pág.48.

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