Dentro del marco del Ciclo de Debates de Arquitectura y Ciudad, el Magíster en Arquitectura de la UDD recibió la visita de Alfredo Hidalgo Rasmussen, arquitecto de la Universidad de Guadalajara y Doctor por la Universidad de Oviedo (España), quien realizó una charla dirigida a todos los estudiantes de magíster.
Su exposición planteó tres desafíos que enfrenta hoy la arquitectura, vinculados tanto al ejercicio profesional como a la enseñanza. Partiendo de la premisa crítica y transformadora —evocando la frase situacionista de 1957 «en primer lugar, creemos que hay que cambiar el mundo»— Hidalgo revisa el rol del arquitecto frente a la ciudad contemporánea.
Su primer reto: «Entre la calle y el aula«, aborda la brecha entre la formación académica y la vida urbana real: la ciudad vivida, el espacio público, los movimientos sociales y las intervenciones ciudadanas. Bajo este marco, el arquitecto propone acercar el aula a la calle, formando arquitectos conectados con las dinámicas sociales y las problemáticas concretas del territorio, y no solo con el objeto arquitectónico.
Su segundo desafío: «La retícula versus el algoritmo«, cuestiona los mitos sobre el futuro urbano: las ciudades del futuro no son una utopía tecnológica y que la ciudad no es infinita. Apoyándose en autores como Mitchell, McLuhan y Rem Koolhaas: «los profesionales de la ciudad son como jugadores de ajedrez que pierden contra los ordenadores», Hidalgo propone recuperar el derecho a la ciudad como el derecho a vivir en la ciudad próxima —la lógica de la ciudad de 15 y 30 minutos—, respaldándose en datos de proximidad a servicios que confirman que, en la mayoría de las ciudades analizadas, especialmente los niños de 0 a 5 años, vive lejos de los servicios básicos.
El tercer y último reto: «Tiempos para regenerar«, propone, ante la crisis climática y la desigualdad urbana, transitar hacia un futuro basado en la arquitectura regenerativa que considere la crisis climática y la desigualdad urbana. Bajo este prisma, la propuesta de Hidalgo consiste en reconocer las condiciones ecosistémicas del territorio, usar una tecnología acorde a la sustentabilidad mediante el aprendizaje colectivo, y construir con el menor impacto, entendiendo que la verdadera innovación está en «aprender a lidiar con la pluralidad, la diversidad y lo inacabado» y que «los lugares permanecen».

