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Celebración de los 35 años de la Facultad de Arquitectura y Arte UDD 

El jueves 14 de agosto se celebró en el aula magna de la Universidad del Desarrollo el evento conmemorativo de los 35 años de la Facultad de Arquitectura, una celebración en la cual participaron las máximas autoridades de la universidad, profesores, colaboradores y alumnos, y toda la comunidad de profesionales y académicos que a lo largo de los años ha forjado ArqUDD con distintas personas y agrupaciones.

El encuentro permitió recordar, en las palabras del rector Federico Valdés Lafontaine, los inicios de nuestra facultad, los primeros desafíos y motivaciones que de la mano de su primer decano, don Víctor Lobos, fueron dando forma a una manera propia de formar arquitectos para Chile. El encuentro permitió destacar el inmenso trabajo realizado durante estas décadas de enseñanza, donde el foco siempre ha estado puesto en la formación de profesionales integrales, arquitectos comprometidos con el país y el mundo, con una mirada crítica y sensible a la vez, bajo el sello de excelencia de ArqUDD.

Posteriormente, el arquitecto catalán Rafael Aranda de RCR Arquitectes (premio Pritzker 2017) realizó una presentación que a partir de distintos proyectos permitió comprender ciertos principios y fundamentos de arquitectura, compartidos con la visión general que ArqUDD mantiene sobre la disciplina. En efecto, nuestra facultad mantiene desde hace 10 años una relación con RCR Arquitectes a través de la participación de alumnos y profesores de los workshops que anualmente se realizan en Olot (Cataluña), lugar donde esta oficina está establecida.

En una primera parte, Aranda se refirió a cuatro aspectos esenciales de su práctica. Un faro horizontal como ejemplo de no dar las cosas por sentado, trabajar desde los valores intemporales y no desde las modas, focalizar el valor de los oficios y el mundo material, y por último el sentido que posee el lugar desde donde se actúa, en su caso el paisaje natural de la Garrotxa.

Posteriormente realizó un recorrido por tres proyectos recientes de RCR: la bodega de vinos en el pequeño pueblo de Perelada, Girona, en la cual se aprovechó un desnivel de diez metros de altura existente en el terreno para transformar la nueva edificación en un suelo ondulado y pétreo. Un recurso que permitió adecuar la magnitud de la nueva construcción frente a unas preexistencias centenarias. Aranda destacó en este y otros proyectos la extensión en el tiempo de la relación con sus mandantes, veinte años transcurrieron desde las primeras conversaciones hasta la obra construida, una tenacidad elogiable. El segundo proyecto, una residencia para personas con discapacidad, establecía una singularidad en la extensión de una serie de planos horizontales exteriores, entrelazados con una fuerte presencia de árboles intercalados. En este y otros proyectos, Aranda presentó una serie de croquis muy expresivos realizados en acuarela y grafito, entendidos no sólo como herramientas para conceptualizar las intenciones primarias, sino también como una forma de lograr acuerdos con el mandante sobre los temas centrales que posteriormente se debían desarrollar en un plano más técnico. En el tercer proyecto, un rascacielos de viviendas de lujo en Dubai, el énfasis estuvo en el valor del espacio intermedio entre interior y exterior, y la luz matizada por un velo metálico que conformará la fachada del edificio, recién iniciando su construcción. En la imagen final, frente al perfil urbano de vanidades formales que conforman la imagen global de Dubai, la vista descansa en el rigor de la abstracción geométrica de su proyecto, una apuesta por llevar sus principios a otra escala de actuación e intentar mantener las raíces que consolidaron la singularidad de su práctica.