El Visor Urbano Territorial (VUT) continúa consolidándose como una plataforma académica y aplicada para observar, analizar y proyectar las transformaciones de la Región Metropolitana. Desarrollado en el marco del estudio Santiago Expandido, por Nohra Lab Urb y Urbano Proyectos, con el apoyo de la Facultad de Arquitectura y Arte UDD, el visor permite cruzar información territorial, normativa, ambiental, de movilidad e infraestructura, transformando datos dispersos en una lectura integrada de la ciudad.
Uno de los principales aportes del VUT es poner foco en la importancia de georreferenciar la información como base fundamental para cualquier proyecto urbano. No basta con reunir datos: es necesario ubicarlos territorialmente, relacionarlos con otras capas y comprender cómo interactúan en un lugar específico. Desde esa mirada, el VUT permite pasar del dato aislado a una lectura espacial precisa, útil para diagnosticar problemas, anticipar escenarios y tomar mejores decisiones urbanas. Esta capacidad agrega ventajas cuantitativas y cualitativas a cualquier proyecto de desarrollo urbano y social, porque permite medir variables objetivas y, al mismo tiempo, interpretar mejor las condiciones reales del territorio.
Durante este semestre, el VUT fue incorporado como herramienta de análisis en talleres urbanos de cuarto año de la Facultad de Arquitectura y Arte UDD, especialmente en el Taller Ciudad, dirigido por los profesores Alex Nohra y René García. Como parte de esta experiencia, los estudiantes analizaron los efectos de la normativa urbana y de las redes viales estructurantes sobre la configuración metropolitana de Santiago, trabajando casos como la normativa de la comuna de Providencia y la circunvalación Américo Vespucio.
Además, los estudiantes utilizaron el VUT para proyectar escenarios asociados a la futura Orbital Sur Poniente, analizando posibles nuevos puntos de desarrollo, centralidades emergentes, amenazas territoriales y oportunidades de crecimiento en torno a este nuevo anillo de infraestructura.
La experiencia permitió vincular cartografía, normativa urbana, movilidad y prospección territorial, fortaleciendo una mirada crítica y estratégica sobre los nuevos frentes de expansión de Santiago.
Un segundo eje de trabajo se ha centrado en el análisis de los posibles efectos urbanos derivados del debate sobre la modificación del artículo 2.1.22 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC). Actualmente, cuando un Instrumento de Planificación Territorial fija densidad, esta se expresa en habitantes por hectárea y su equivalencia en viviendas se obtiene dividiendo esa densidad por el coeficiente 4. La discusión apunta precisamente a modificar ese coeficiente de conversión, pasando de 4 habitantes por vivienda a 2, e incluso a 1 en ciertos casos específicos. Es decir, no se cambia necesariamente la densidad formal del plan, sino la forma en que esa densidad se traduce en cantidad de viviendas posibles.
Desde el VUT, este debate puede abordarse con mayor precisión territorial. El problema no es solo si aumentar o no la densidad, sino dónde, cómo y bajo qué condiciones ese aumento puede ser favorable para la ciudad. Aplicado de manera indiscriminada, un cambio de este tipo podría tensionar gravemente los PRC existentes, sobrecargar barrios sin transporte, áreas verdes, equipamientos ni servicios suficientes, y trasladar sus costos a la calidad de vida cotidiana. En cambio, aplicado de forma selectiva, sobre suelos bien conectados, con infraestructura disponible y capacidad real de soporte urbano, podría transformarse en una oportunidad para orientar mejor la densificación.
De esta manera, el VUT se proyecta como una herramienta relevante para la formación de estudiantes, la investigación aplicada y la discusión pública sobre Santiago. Su aporte no está solo en mostrar mapas, sino en abrir una nueva forma de leer la metrópolis desde sus capas reales, sus tensiones normativas, sus infraestructuras decisivas y sus oportunidades de transformación futura. En síntesis, permite que cada decisión urbana parta desde una comprensión más precisa del territorio, sumando evidencia cuantitativa, lectura cualitativa y mayor responsabilidad en la toma de decisiones.
