PARTICIPACION EN EVENTOS INTERNACIONALES

Evento :10foro

X Foro de Historia y Crítica de la Arquitectura Moderna: TRÁNSITOS EN EL CIRCUITO AMÉRICA LATINA, EUROPA Y ESTADOS UNIDOS EN EL PERIODO DE LA POSGUERRA (1945- 1960): REDEFINICIONES EN LA ARQUITECTURA Y EL URBANISMO.

Fecha     : 29, 30  y 31 DE AGOSTO DE 2012  CIUDAD UNIVERSITARIA, MÉXICO D. F.

Organizadores: Facultad de Arquitectura  de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto de la Infraestructura Física Educativa, la Secretaría General de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Ibero Americana. De la participación en este congreso se deriva la publicación de las ponencias en un libro de Actas.

Expositores:

David Caralt      

GERMÁN RODRÍGUEZ ARIAS EN CHILE (1940‐1957): DESFIGURACIÓN Y SUPERVIVENCIA DEL GATCPAC

Resumen

Con la Guerra Civil española se anticiparon los movimientos migratorios masivos de la Segunda Guerra Mundial y el siglo XX, siglo de los exilios, por ejemplo, exhibía una de sus señas de identidad más características. Enormes cantidades de personas, de las cuales los arquitectos significan una muestra minúscula, se vieron forzadas a abandonar sus lugares de origen generándoles un desgarro interior que muchas veces resultó irrecuperable. Este es el caso del arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias (1902-1987), miembro activo del GATCPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes por la Arquitectura Contemporánea), quien llegó a Chile a finales de 1939 a bordo del Winnipeg con tal sólo una tetera y unas fotografías de Ibiza, su ideal de paraíso en la tierra.

Ante la derrota de la República Española, México y Chile se ofrecieron como los principales destinos de acogida, este último gracias a las gestiones realizadas por el poeta Pablo Neruda, que en esos momentos se encontraba en París en calidad de cónsul especial de emigración española. Neruda se había desempeñado como cónsul de Chile en España, hecho que motivó una profunda amistad con muchos artistas e intelectuales, y una sensibilización particular ante tales circunstancias. No es casualidad que Rodríguez Arias deviniera el arquitecto del propio Neruda para sus residencias de Isla Negra y Santiago: “La Chascona”, en el barrio de Bellavista, estableciéndose una fructífera relación de amistad entre ambos. Pero si en las casas para el poeta, las propuestas del arquitecto se ven desdibujadas por la exuberante personalidad de Neruda –su pasión coleccionista-, la actividad chilena de Rodríguez Arias se ve obstruida a menudo por las dificultades del ambiente, tales como la no convalidación de su título profesional, las penurias económicas personales o la falta de integración a la nueva cultura y la escasa relación con la sociedad chilena.

Son pocos los edificios modernos realizados en Chile. Los más emblemáticos: el Laboratorios Benguerel o el Teatro Central de Chillán (única obra fuera del ámbito de Santiago),  encargos de la mano del círculo de refugiados catalanes y españoles como él, la obra de Rodríguez Arias en Chile llegó a veces a desnaturalizarse con la traumática experiencia del exilio. Sin embargo, un momento luminoso lo marca la fundación de la empresa Muebles Sur en 1944 por su amigo, también exiliado, Cristian Aguadé, para quien diseñó el primer mobiliario, a menudo experimental. Y es en estos diseños –entre los cuales destaca la butaca Isla Negra para Neruda- donde el arquitecto pudo sentirse más libre (y liberado) dando rienda suelta a su creatividad. El diseño de mobiliario de Rodríguez Arias resulta de una síntesis de los modelos bauhasianos y la inspiración popular –destilado de las lecciones del arte y la arquitectura ibicenca-. Prueba de la fortuna que siguieron sus muebles es el hecho de que la empresa, todavía en activo, sigue fabricando hoy en día algunos de sus diseños como el Sillón “Cómodo” o la Mesa “Nido” entre otros. La influencia de sus diseños ha sido importante para el desarrollo del diseño mobiliario en Chile.

Esta investigación se presenta con la voluntad de continuación y profundización de la vía abierta por autores como Henry Vicente, Ignacio del Cueto o Fernando Álvarez, estudiosos de la problemática y las interrelaciones entre la arquitectura, el diseño y el exilio, centrándose en hilar la actividad vanguardista desarrollada por el arquitecto en Barcelona y como, tras la traumática experiencia del  exilio, en Chile sólo es su faceta de diseñador mobiliario la que consigue representar la modernidad de su principios.

                                        DSC_0111  DSC_0307

Verónica Esparza:

EMILIO DUHART, VIAJES DE ESTUDIO: DE CHILE A HARVARD Y PARIS.

Emilio Duhart Harosteguy es considerado por la historiografía vigente como uno de los arquitectos emblemáticos del Movimiento Moderno latinoamericano. Su nombre aparece junto a las figuras más destacadas del continente, como Félix Candela, Oscar Niemeyer, Clorindo Testa, Ricardo Porro o Carlos Raúl Villanueva.

Su filiación incondicional a la Arquitectura Moderna es producto de muchos factores y circunstancias, entre ellas los viajes de estudio realizados por Emilio Duhart tanto a Norteamérica como a Europa. Estos viajes se iniciaron en 1939 con una visita a la Exposición Universal de New York donde el pabellón de Finlandia de Alvar Aalto causó especial impacto en él. Un par de años más tarde, tras titularse de arquitecto por la Pontificia Universidad Católica de Chile, Duhart ingresó a la Graduate School of Design de Harvard University (1942 y 1943), cuando Walter Gropius era su director. Las particulares circunstancias en Harvard generadas a causa de la Guerra, permitieron a Duhart obtener una amplia y completa formación de postgrado en Arquitectura y Urbanismo, gracias a profesores como el mismo Gropius y John M. Gaus, o Martín Wagner y su trabajo sobre lugar, vivienda y planificación, entre otros. En estas circunstancias, también es significativa la amistad entablada con su compañero I.M. Pei, y las propuestas realizadas en conjunto para la vivienda de postguerra. Finalmente, en 1952 y becado por el gobierno francés en Chile, Duhart viajó a París para realizar estudios en el Centre Technique du Batiment del Instituto de Urbanismo de la Sorbonne, estudios que no llegó a completar pero que devinieron en una estancia de trabajo en el atelier de Le Corbusier justo en el momento en que allí se trabajaba para los proyectos del Cabanon, Romchamp, Chandigarth y se inauguraba la Unité d’ Habitation de Marsella, todos ellos proyectos de madurez del arquitecto franco-suizo, donde tanto el edificio residencial como el conjunto del Capitolio de Chandigarth representan sus ideales arquitectónicos y urbanos.

Emilio Duhart recogió tanto de Gropius como de Le Corbusier una mirada moderna pero también particular sobre la arquitectura y la ciudad que influenció, sin duda, su desarrollo profesional ulterior.Esta propuesta para el X Foro de Historia y Crítica de la Arquitectura desea explicar estas instancias formativas, evidenciando cómo a través de los viajes, de las búsquedas, las figuras, los lugares, el arquitecto chileno pudo sumergirse y empaparse de la modernidad. Una modernidad filtrada, procesada por su actitud siempre crítica, que fue moldeando su propia impronta y carácter, reflejado en obras tan significativas como el Edificio de la Naciones Unidas para Santiago de Chile de 1960.

 

 

 

 

 

 

Compartir